La enigmática desaparición de ciertos asteroides puede deberse al Sol

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El mecanismo específico que desmenuza a los asteroides aún es desconocido, pero ya se han descartado algunos escenarios obvios, como la acción de las fuerzas de marea del Sol y la sublimación directa de silicatos. Uno de los que quedan como plausibles es que ciertos elementos volátiles dentro del asteroide se subliman a temperaturas moderadas y crean suficiente presión para hacer estallar el cuerpo. (Foto: Lauri Voutilainen)

La gran mayoría de NEOs (objetos celestes que pueden pasar cerca de la Tierra) se origina en el cinturón principal de asteroides, una zona con forma de donut que se encuentra entre las órbitas de Marte y Júpiter. La órbita de un asteroide de dicho cinturón cambia lentamente a medida que es empujado por la liberación desigual del calor solar no absorbido que surge de su superficie. La órbita del asteroide acabará interactuando con los movimientos orbitales de Júpiter y Saturno, lo cual le hará cambiar su trayectoria, haciendo a menudo que pase más cerca de la Tierra que antes. Un asteroide es clasificado como NEO cuando su distancia más pequeña con respecto al Sol durante una órbita es menos de 1,3 veces la distancia promedio Tierra-Sol.

Un equipo internacional compuesto por investigadores de Finlandia, Francia, los Estados Unidos y la República Checa calculó que debería haber casi 10 veces más objetos en órbitas que se acercan al Sol a menos de 10 diámetros solares que la cantidad realmente existente de objetos de esa clase. El equipo pasó entonces un año verificando sus cálculos antes de llegar a la conclusión de que la discrepancia no se debía a un error en su análisis sino en suposiciones generalizadas sobre la interacción entre el Sol y los asteroides.

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El equipo de Mikael Granvik, de la Universidad de Helsinki en Finlandia, ha comprobado que sus cálculos iniciales encajarían mucho mejor con las observaciones si los NEOs fueran destruidos cerca del Sol, pero mucho antes de una colisión real. El equipo puso a prueba esta idea y encontró una concordancia excelente entre el modelo derivado de los cálculos y la población observada de NEOs cuando eliminaron asteroides que pasaban demasiado tiempo dentro de un radio de distancia de unos 10 diámetros solares respecto a nuestra estrella.

En definitiva, bastantes asteroides más de lo creído hasta ahora deben estar desmenuzándose cuando se aproximan demasiado al Sol.

El descubrimiento del equipo ayuda a explicar varias otras discrepancias entre observaciones y predicciones de la distribución de objetos pequeños en nuestro sistema solar.

Las estrellas fugaces son la manifestación visual de diminutos trocitos de polvo y roca, que se desprendieron de las superficies de los asteroides y cometas, cuando terminan sus vidas quemándose al adentrarse en nuestra atmósfera. Estos objetos, meteoroides para ser precisos, viajan a menudo en “flujos” que siguen el camino de su objeto progenitor, pero los astrónomos no han conseguido emparejar a la mayoría de los flujos de meteoroides en órbitas que se acercan mucho al Sol, con asteroides conocidos.

Este estudio sugiere que esos objetos progenitores fueron destruidos completamente cuando se acercaron demasiado al Sol, dejando atrás estelas de fragmentos en forma de meteoroides pero no NEOs aparentes. Los investigadores también hallaron que los asteroides más oscuros son destruidos más lejos del Sol que los brillantes, o sea que aguantan menos la influencia del Sol que estos últimos. Esto encaja con el descubrimiento previo de que los NEOs que se aproximan más a nuestra estrella son más brillantes que aquellos que se mantienen a una distancia mayor a ella. El hecho de que los objetos oscuros sean más fácilmente destruidos implica que los asteroides oscuros tienen una composición interna y una estructura distintas a las de los brillantes.

La causa exacta de la destrucción por la proximidad al Sol todavía se desconoce.

Fuente: noticiasdelaciencia.com

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